"La conquista de la tierra, que por lo general consiste en arrebatársela a quienes tienen una tez de color distinto o narices ligeramente más chatas que las nuestras, no es nada agradable cuando se observa con atención".
(Joseph Conrad: El corazón de las tinieblas, 35)
domingo, 4 de diciembre de 2011
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Contra la interpretación de Susan Sontag, 1961.
"Mi idea de un escritor: alguien que se interesa por "todo".
(Susan Sontag: Contra la interpretación y otros ensayos, 387)
martes, 29 de noviembre de 2011
Cómo comenzar una novela I
"¡Condena es lo que me ha tocado vivir con este niño! No puedo soportar su actitud" -pensaba Clara todos los días de su hijo Ricardo. Era su madre y eso la obligaba a quererlo y a cuidarlo. Pero cuando lo observaba mientras éste desayunaba, se vestía o jugaba con sus coches, sentía una náusea incontrolable. ¿La hacía eso una mala madre? Pese a todo se ocupaba de él a la perfección: lo alimentaba, lo educaba, lo trataba con verdadero cariño.
Nadie conocía la aversión que sentía hacia su propio hijo. Ni siquiera su marido. Lo único que la aliviaba de su malestar era dejarlo cada mañana en el colegio. Para ella era como abandonarlo en una casa de acogida día tras día. Y eso la tranquilizaba.
-Adiós cariño. Volveré a recogerte después. -Decía mientras pensaba que jamás volvería a recogerlo y sabiendo que en unas horas lo estaría esperando en el mismo sitio.
Todos los días: ¡Mamá, te quiero!
Aunque cuando el pequeño se daba la vuelta, una mueca horrible se le dibujaba en la cara. "No quiero que sea mi hijo. Probablemente no lo es. Seguramente hubo un error en el hospital".
-Adiós cariño. Volveré a recogerte después. -Decía mientras pensaba que jamás volvería a recogerlo y sabiendo que en unas horas lo estaría esperando en el mismo sitio.
Todos los días: ¡Mamá, te quiero!
martes, 22 de noviembre de 2011
sábado, 12 de noviembre de 2011
Cirkus Columbia de Danis Tanovic, 2010.
A menudo quiero ser libro...
y no película...
Novela y película trabajan por separado, quedándose esta última con lo peor de la primera.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Cirkus Columbia de Ivica Djikic, 2003.
"Sí, estabas enamorado de tu suerte y de tu despreocupación,
y no de Azra. Cuando la suerte amenazó con convertirse en
lucha y sufrimiento te fuiste. Quizá los espasmos vienen de ahí".
La adaptación cinematográfica de Cirkus Columbia apareció recientemente en Filmin. Al ver que el director era Danis Tanovic, el mismo que dirigió En tierra de nadie, la película llamó rápidamente mi atención. Así que tuve que hacerme con la novela:
El autor se atreve a contar, en esta novela, qué ocurría en los pequeños pueblos de provincias (kasaba) durante la guerra de los Balcanes. Así, la acción empieza con el regreso de Divko Buntic tras haber conseguido una suma importante de dinero en Alemania. Esto levanta la desconfianza y la envidia del resto de ciudadanos, ya que el nacionalismo croata y el amor a la patria empezaban a cobrar un valor importante, así que aquellas personas que habían dejado su tierra eran considerados traidores.
De esta manera, Ivica Djikic hace de este pequeño pueblo bosnio un laboratorio en el que se observa el crecimiento del germen que más tarde tendría como resultado la división de Yugoslavia.
La tristeza, la locura, la envidia o la muerte son constituyentes centrales de la novela. Pesimista de planteamiento, nos permite leer pequeñas historias en las que se perfila la condición del ser humano. Cómo actuamos ante el miedo, o cómo en los malos momentos la solidaridad entre las personas se diluye.
Las voces de la novela son múltiples. El lector accede a la historia del pueblo gracias a los cuadernos de uno de sus habitantes o a las cartas que uno de ellos enviaba al alcalde durante su exilio.
Un espejo del ser humano contextualizado en la terrible guerra de los Balcanes.
NOTA: 9
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